De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación -y ya es decir-,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?
Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.
Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
-seguro de gustar- es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.
Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.
A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
Jaime Gil de Biedma (1968)

powered by ODEO
4 comentarios:
La poesía hedonista y vital de J. G. de Biedma influyó bastante en mi trayectoria poética.
Tu pagina parece que va tomando forma y queda muy bien con esta musica (en este caso, de raices celtas) que la acompaña.
Ya no escribes ¡Que pena! Aunque a lo mejor es que estás enamorada. Cuando eso sucede se le quitan a uno/una las ganas de escribir. Un cariñoso abrazo. ¡Anímate!
Ya no has seguido con la página.¡Que pena, porque me gustaba mucho. Un saludo cariñoso, amiga.
Eres muy amable manolotel (supongo que Manuel)por tus palabras de ánimo, la verdad es que soy bastante anarquica y no suelo "imponerme" obligaciones en el tiempo que disfruto para mí; te diré que no he podido evitar una sonrisa ante tu comentario, claro que estoy enamorada, necesito amar desde que abro un ojo...si entiendes ese término en su más amplio sentido y no creo que eso quite las ganas, más bien "te pone".
De nuevo gracias
Salud
Publicar un comentario