08 noviembre 2007

Un beso en cien palabras



“¿Cómo se llamaba?", no recuerdo exactamente su cara, sí la textura de sus labios sobre los míos, el placer estremecido de su roce, la forma en que exploraba mi boca, deteniéndose para volverla a recorrer; el chasquido de su lengua al separarse del paladar y zambullirse de nuevo en mi saliva; recuerdo con todo detalle ese eterno beso de portal de un novio al que escondí tanto que perdí su nombre. Lucas chilló detrás del mostrador, “¡Puri que hoy no estás a lo que tienes que estar!”, desvié la mirada de sus labios a la carne de cerdo en oferta. Hoy comeremos ternera.
MATE