21 octubre 2007

Entre tus ramas

Como una secuoya de tronco hueco
alzo los brazos tanteando el cielo,
mendigando luz.

Brotan recuerdos entre mis ramas
y el viento susurra olvidos.

Quiero volar, despegar del suelo
y sigo aquí prendida al lecho que me amarra;
con los pies sangrando de dolor a tierra.

Raíz de zahorí
que busca en el desierto.

Arrullo mis penas en tu vientre seco,
tronco curtido de errores,
para saberme parte de tu misma savia.

MATE


20 octubre 2007

DEL COLOR DEL AMANECER




Rosa. De ese rosa del amanecer, no de otro.
Hoy todo me lleva al rosa. Me inquieta, es como si mi eterno azul se hubiera teñido de sangre y se dibujaran toda la gama de tonalidades desde el azul, pasando por el violeta al rosa casi blanco.

Amanecí envuelta en el negro de la noche con una luna en creciente, casi imperceptible y escondida tras las nubes juguetonas de la montaña de la Maliciosa madrileña, pero a medida que me acercaba a la orilla norte de la capital, se iba insinuando el rosa amanecer. Casi me paso la entrada a la N-II, ensimismada con la paleta que se me estaba dibujando en exclusiva. Superado el movido tráfico de la mañana, hoy más revoltoso de lo habitual, respiré aliviada al llegar a Rosa Luxemburgo (de nuevo Rosa, y además Luxemburgo); menos mal que hoy no he bajado en moto, pensaba cuando al cruzar hacia la Taska para desayunar me interrumpió en mis divagaciones una furgoneta con anuncios en grandes letras rosas. No acerté a leer de qué se trataba, sólo me percaté otra vez del rosa. Me empezaba a turbar el asunto.

Rosa, mi compañera de trabajo, me saludó más campechana, si cabe, de lo habitual. Encantadora Rosa, hace mas llevadero mi nuevo traslado de puesto, le da una nota de humor a la persistente seriedad del Departamento Jurídico.
A media mañana, el bip-bip de recepción de mensaje de mi móvil me rescató oportunamente de la maquinal tarea de sellado de 116 impresos de plusvalías...Era de mi hermana Rosa elevando mi ánimo, como siempre. La salida del viernes anterior a la boda de oro de los viejos, la dejó preocupada por mi plática y mi llorona.

La concurrencia rosa ya no era casualidad. Afinando la punta se me antojó amenizar el sellado de impresos con música de mis archivos. Inopinadamente surgió Pink Floyd con Shine on your crazy diamond. Definitivamente, todo me lleva hoy al rosa del amanecer. Me empezaba a poner nerviosa, mi concentración se desvaneció tras este pensamiento combinado con el sellazo que me encajé en mi índice izquierdo. Subí a la azotea a fumarme un cigarrillo con la Isa, necesitaba un break más que nunca, la Isa tiene el don de apaciguar almas inquietas. No hablamos del rosa, no podía permitirme seguir pensando en ello ni un minuto más; improvisé un diálogo sobre lo bello de los paisajes desde las azoteas...y bajé más despejada que una noche de luna llena en agosto.

No volví a pensar en el rosa hasta que - al regresar de una conveniente salida para gestiones en la que aproveché para caminar tranquila y plácidamente deleitándome con esta hermosa mañana otoñal- charlando con Maribel en recepción tomé un caramelo de su cestito...te cojo uno, que los tuyos casi siempre son de coca-cola....anda, es de fresa le comenté con cierto disgusto; estaba pensando en el sabor, prefiero los de coca o los de menta para mitigar el tufillo del tabaco, e inmediatamente me fijé en el color: rosa. Rosa, rosa, rosa repetía mi mente al abrirse la puerta del ascensor y ceder el paso a Carmen Marrón vestida completamente de rosa palo. Hola Carmen farfullé.

El fluido rosa inundaba mi cabeza cuando me senté ante el PC. Categóricamente esto pasaba de casualidad a causalidad. Algo se me escapa, se me diluye en tanto fluido rosa. Me volví a repetir: es como si mi eterno azul se hubiera teñido de sangre...Sangre. Sangre. Sangre. La tristeza me paralizaba...Eso me sonaba familiar. ...que en el tiempo de su poca vida y la parálisis de mi inmensa tristeza... Eso es!. Cartoffeln. Hoy hace un mes que se fue y dejó mi alma teñida del color del amanecer.


Mi perro arrastra las patas al andar
Mi perro arrastra las patas al andar
torpe, lento, jadeante.

Busca mi mano con ojos vidriosos,
como miran los muertos,

y yo le acaricio saciando su piel,
y él me sonríe con su rabo amputado

A mi perro le queda poca vida
y a mi me queda una inmensa tristeza:

que en el tiempo de su poca vida
y la parálisis de mi inmensa tristeza

no aprenda yo a ladrar
lo mucho que le quiero.


MOON


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