
Noche silenciosa. Silenciosa. Y has dejado
de esperar. Casi había tranquilidad.
Y de repente en tu rostro, sientes tan intenso
el contacto de aquel que no está. Va a venir. Entonces se oyó
únicamente el golpeteo de los batientes de las ventanas.
Se había levantado viento. Y más abajo la
mar se ahogaba en su propia voz.
Yannis Ritsos
powered by ODEO